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Tomado
de el diario la/PRENSA
edición digital
Por
José Ignacio Reyes, 2003

Porfirio Rubirosa tuvo siempre la
convicción de que la vejez nunca lo tocaría.
Sentía terror cuando pensaba, que algún día tendría que retirarse de
ese mundo de derroche, mujeres, parrandas y lujo al que siempre estuvo
acostumbrado. Por eso no ha de extrañar a muchos, que la muerte de Rubi
haya sido un suicidio, y no un accidente de tránsito. “Antes muerto que
aburrido”, solía decir.
Rubi, como lo llamaban cariñosamente, nació dentro una familia de clase
media en la República Dominicana. Los primeros años de su vida los pasó
en Francia. Tenía la virtud de caerle bien no sólo a las mujeres; también
era admirado por muchos hombres de su época.
Un día jugando polo, su deporte favorito, Rubi impresionó de tal manera
al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo que éste lo nombró para
el cuerpo de ayudantes militares de la Presidencia.
En esos tiempos conoció a Flor de Oro, su primera esposa, hija del
dictador. Después del matrimonio fue enviado por Trujillo a Bélgica y de
ahí a París, como diplomático.
“Será un gran diplomático, porque tiene gracia para la mujeres y además
es un gran mentiroso", había dicho Trujillo, al momento de
designarlo.
José Luis Vilallonga en su artículo “That Man”, dice que “Rubirosa
tenía un truco encantador cuando hablaba con quien fuera, hombre o mujer.
Parecía que el resto del mundo perdía todo interés para él”.
Una vez, cuenta Vilallonga en el mismo artículo, a Barbara Hutton (su
esposa) se le rompió una prótesis que usaba en los dientes, mientras
cenaba en un restaurant con el famoso “Play Boy”. De inmediato Rubi
hizo una lista de cien hoteles y restaurantes en todo el mundo donde
Barbara usualmente iba o podría ir y envió a cada uno de ellos una réplica
de la prótesis; años después, estando ya separados, ella sufrió un
accidente similar en otro hotel y el mesero le pasó a la señora el
diente envuelto en papel de plata. Así era de detallista.
Elsa Maxwell, desaparecida cronista de sociedad dijo sobre Rubi que
“cualquier hombre podría aprender sobre las mujeres observando a
Rubirosa, porque básicamente su magnetismo es sólo cuestión de cortesía
y consideración hacia todas las mujeres, jóvenes o viejas, bellas o
no.”
Zsa Zsa Gabor comentó un día ...“es el tipo de hombre que destrozaría
paredes con las manos para llegar a una mujer.”
El hecho de que fuera estéril, de estatura pequeña, cinco pies y nueve
pulgadas, no afectó en nada su vida de “don Juan”, muy por el
contrario, las mujeres lo asediaban.
Truman Capote describió en su novela inconclusa “Answered Prayers”:
“El principal atributo de Rubi es una macana café con leche de once
pulgadas, tan grueso como una muñeca de hombre”. Su constante estado de
erección le ganó el nombre de “siempre listo”.
Su segunda esposa fue Danielle Darrieux, en ese entonces, la actriz mejor
pagada de Francia. Fue precisamente en una entrevista, que la actriz
concedió, donde Rubi conoció a la reportera Doris Duke, heredera de una
fortuna de más 100 millones de dólares y quien tiempos más tarde se
convertiría en su tercera esposa. Días después de la entrevista, Doris
le envió un telegrama diciéndole "cuando termines con Danielle llámame."
Otra anécdota dice, que estando Rubi con Doris en un hotel en Francia, éste
fue a comprar cigarrillos para ella, encontrándose en el camino con Manóuche,
una vieja amiga y amante, ésta lo convenció de tomarse un trago antes de
comprar los cigarrillos; pasaron tres días antes de que Doris se
encontrara de nuevo con su esposo.
Luego del rompimiento con Doris volvió casarse, esta vez con Barbara
Hutton, a quien los periodistas de sociales le llamaban “la pobre niña
rica”, por su delicado estado de salud. Barbara era la mujer más rica
de ese tiempo. Dueña de la cadena de tiendas Cinco y Diez. Pero el
matrimonio duró menos de dos meses. Rubi justificó el divorcio diciendo
“esa mujer quiere estar todo el día en la cama y criticando mi estilo
de vida".
Por último contrajo matrimonio con una joven francesa, de 19 años, Odile
Rodin, actriz a la cual le llevaba 31 años.
Entre las muchas mujeres que pasaron por sus vidas se conocen a Eva Perón,
Ava Gardner, Marilyn Monroe, Jayne Masfield, Verónica Lake, Dolores del Río,
Zsa Zsa Gabor y Eva Gabor entre otras.
Rubi era tan delicado con las mujeres que aún divorciándose de ellas
nunca rompía la amistad; muy por el contrario algunas, como es el caso de
Barbara, continuaban haciéndole exquisitos regalos.
Una vez proclamó y juró que viviría un estilo de vida a la altura de su
reputación. “El niño bien ” como también se le conocía a Rubi decía
que “la mayoría de los hombres viven para ahorrar dinero, yo vivo para
gastarlo”. Esto lo llevó a una vida de despilfarro. Según algunos
amigos, en promedio, él gastaba dos millones de dólares al año. En una
ocasión llegó a pagar doscientos mil dólares por un avión, dinero que
sacó de la cuenta personal que le había regalado Barbara Hutton con
doscientos cincuenta mil dólares.
A los 56 años, con la habilidad de "don Juan" en decadencia y
con la perspectiva de vivir en la pobreza, tomó su carro Ferrari
descapotado y lo chocó contra un árbol en la avenida de la Reina
Margarita en París. Era el 5 de julio de 1965 cuando los hilos dieron la
noticia sobre la muerte del más famoso “Play Boy” que ha conocido el
mundo.
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