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¡Qué Vaina! |
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SOBRE EL DAJAO |
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Tomado del periódico HOY de la cidad de Nueva York. Por: Plinio Garrido. En el caribe colombiano "Vaina" lo es todo. Yo creía que los costeños de allí éramos sus descubridores o inventores, sobretodo porque en la "Gota fría" Carlos Vives dice: "Me lleva él o me lo llevo yo/ pa'que se acabe la vaina"... Pero ¡qué va!, la vaina es también quisqueyana. Sobretodo que para los dominicanos es una palabra indefinida e indefinible, quiere decir todo y no quiere decir nada: sus pensamientos, sus palabras, lo animado e inanimado, visible e invisible. Cuando no conocen una vaina (objeto) y no saben su nombre ni su uso, el domonicano pregunta: ¿qué vaina es esa? Las herramientas de trabajo son vainas en el diario decir. Un chin de alegría, un momento memorable o desagradable, una experiencia bonita o fea son una vaina. Ante un bello espectáculo, una obra de arte o un agradable acto social, algo especial y único, el dominicano exclama: ¡qué vaina tan buena! Los hijos son una vaina; los nietos también; el carro igual, la lluvia, los charcos, las olas, los autobuses, el tráfico, la carretera, el calor, el frío, el verano, la mujer pidiendo para el gasto, todo es una vaina. Cuando un panita dominicano te invita a una fiesta dice: "Vamos, que la vaina va a estar muy buena". Si por el contrario ocurre algo desagradable, exclama: ¡qué vaina tan mala! Si frente a sus ojos pasa una mujer muy hermosa, anonadado y tras un suspiro, dice: ¡qué vaina tan bella! Pobre si es -lamentablemente- fea; ahí grita: ¡diablo esa vaina es feísima! El amor, la traición, el odio, la precocidad sexual, cualquier emoción o sentimiento ¡son vainas! La adversidad o la mala suerte, el trabajo duro, la suegra habladora... son una vaina seria. Un buen trabajo, tremenda oportunidad con una dama, ganarse la lotería, que le den visa... son una vaina maravillosa. ¡Qué vaina con los quisqueyanos! ¿no? |
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